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miércoles, 26 de junio de 2013

De la mirada al otro

Cuando voy por la calle me pasa, con bastante frecuencia, que me le quedo viendo a ciertas personas con curiosidad. No una curiosidad maligna o morbosa, ni mucho menos, sino una honesta, que viene del "ser extranjera" en una tierra que cada vez que adopta más. Por supuesto que, en medio de las multitudes, uno puede ver la regular y "occidentalizada" vestimenta que no difiere mucho en México, Estados Unidos, o cualquier país en donde uno pueda vestir como quiera, sin (al menos) repercusiones legales. Sin embargo el foco de mi atención generalmente son las vestimentas particulares de los distintos grupos étnicos y religiosos de Israel.

Contrastes en Jerusalén

No hablemos sólo de las divisiones más rudimentarias: judíos, musulmanes, cristianos, etc., sino de las divisiones relacionadas con orígenes, más que con religiones, así como factores aislados; y también con religiones mezcladas con corrientes. Así bien no es lo mismo ver a un judío ashkenazí jaredí (el cliché del judío vestido de negro, con sombrero de ala, y barba larga), que un judío sefardí mizrahí, que son los (sí, así como lo leen) judíos árabes, descendientes, en su mayoría, de aquellos que fueron expulsados de España en luego del Edicto de 1492. Sin embargo, una de las costumbres que más me llama la atención, en más de un modo, es la de las mujeres que se cubren el cabello. Esto podría remitir inmediatamente, para algunos, al Islam, pero sorpresivamente, es una costumbre que se da mucho más entre las mujeres judías ortodoxas, llamadas acá localmente "religiosas".

"The Jewelry of Jewish Women in Lybia"
The Israel Museum

No voy a escribir acerca de esto, como lo he dicho anteriormente, con un lenguaje pretencioso, sin embargo en este punto sí me gustaría agregar una cita, del libro Kol Israel, de Luis Mauricio Figueroa, que ilustra bastante bien este hecho:

Uno de los deberes de los judíos es el de cumplir al pie de la letra con las leyes del vestido. Las mujeres religiosas se visten con faldas largas, hasta los tobillos y usan blusas de manga larga hasta la muñeca y sin escote y medias negras. El maquillaje es discreto. El pelo, en las mujeres religiosas casadas, no debe verse (Isaías, Isaiah, 3:17), debido a que los judíos ortodoxos practican la modestia (tziniut) y para ello hay tres opciones: usar una peluca (shaitl) que es un recurso propio de las ultraortodoxas, sobre todo de las ashkenazíes de Polonia. El segundo recurso es usar una bolsa con tejido de red que cubre el pelo. El tercero es usar una pañoleta (tichl) atada a la cabeza, recurso éste que suele utilizar las judías provenientes de Rusia y Lituania y las que vienen de países que formaban parte del imperio otomano. (1)

Tengo entendido que las mujeres judías se cubren el cabello por tradición, aunque no haya ningún "mandamiento" explícito que les exija que lo hagan. Así mismo se busca proteger, por decirlo de alguna manera, uno de los atributos más sensuales que, al menos desde cierta perspectiva, una mujer tiene: una cabellera larga y sedosa. Es por eso que, cuando la mujer se casa, el cabello debe guardarse sólo para el marido, o eso se supone. Me ha tocado ver algunas que no se lo cubren completo; se ponen una cinta o paliacate para simplemente hacer notar que ya no están disponibles. Como lo menciona la cita arriba expuesta, hay varias maneras de cubrirse el cabello, y tengo que externar que la única de ellas que me resulta, hasta cierto punto, irritante, es la de usar pelucas. ¿Cuando en la vida te cubres la piel desnuda con un vestido que imita las formas y textura de la misma piel desnuda? Me parece completamente absurdo. Me gusta más la honestidad de la tela, de la mascada o de la pañoleta, que cubren y dejan ver que están cubriendo; que no se avergüenzan de anunciar que protegen algo "sagrado" de la mirada extraña, que lo des-sacra.

Hay tantos modos de hacerlo que, el cubrirse el cabello, a veces resulta una actividad más propensa a realzar la hermosura de la mujer (cuando saben CÓMO hacerlo sin parecer pacientes terminales de cáncer). Los tipos de enredado, de combinación de colores, texturas, broches y adornos que pueden agregarse son inmensos y le dan a la mujer, en algunos casos, una apariencia casi de princesa oriental.

También me gusta ver a las mujeres musulmanas y la manera en la que ellas se cubren el cabello. La costumbre, en el Islam, es llamada Hiyab. Si bien, en este caso, la técnica suele ser más homogénea, parece que también hay que ser cuidadosa a la hora de escoger colores y texturas. Es curioso que las connotaciones culturales y religiosas no difieren tanto de las del judaísmo. El cabello se cubre, también, por razones de recato y humildad, y de igual manera la mujer sólo puede mostrarlo en presencia de su marido y, en ciertos casos, de hombres de la familia como hijos o hermanos.

Algunas mujeres musulmanas (en su mayoría chicas jóvenes) visten en un estilo más western, con jeans, zapatos de tacón, etc., pero el velo aparece siempre como un elemento en común. Algunas otras visten de manera más conservadora, con vestidos largos. La manera en la que algunas usan el velo a veces se asemeja un poco a ciertos estilos de las judías ortodoxas, pero a diferencia de estas, las musulmanas siempre cubren, además del cabello, el cuello.

Me encanta ir descubriendo tantos nuevos mundos (nuevos para mí, por supuesto) en el mundo.

(1) Figueroa, Luis Mauricio, Kol Israel, 1a edición, México: Porrúa, 2004, p. 46

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